lunes, 29 de noviembre de 2010

MAPAS DEMASIADO EXACTOS PARA SU EPOCA

EL padre Las Casas, que es, sin duda, uno de los historiadores más sensato y veraz de cuantos se han ocupado en estudiar la gesta española en América, dejó escrito, seguramente con cierta ironía, que Cristóbal Colón, en su viaje famoso del Descubrimiento, no fue a la aventura, que todo, absolutamente todo, estaba calculado prácticamente al minuto y al milímetro, que nada había abandonado al azar, que el almirante conocía perfectamente adonde iba y cómo debía navegar y cuándo para arribar allí. La afirmación del Padre Las Casas no había sido lanzada sin fundamento. El frailecito sabía lo que se decía, y aún resultó prudente.



Lo que interesa es la referencia a que el Descubridor, en realidad, no descubrió nada, porque todo estaba ya descubierto. De eso hoy ya no nos debe quedar ni la más mínima duda. De una manera o de otra, el Almirante consiguió unos mapas extraordinariamente minuciosos y, en secreto, los utilizó. ¿Cuáles pudieron ser estos mapas?



El planeta Tierra es conocido en su totalidad desde hace milenios, y que de ello existen referencias indudables en casi todas las culturas. Platón escribió: ... el Atlántico es navegable desde una isla situada al oeste de los estrechos que vosotros llamáis las columnas de Hércules; desde ella podían alcanzarse otras islas y desde éstas era factible pasar al continente que había frente a ellas y que circunda al verdadero océano". Eso quiere decir que más allá del estrecho de Gibraltar, haciendo escala en las Islas Canarias, se llegaba a las Antillas y desde allí a América, el continente que circunda o limita el océano Atlántico.



En la Vishnu Purana, que es un libro sagrado milenario de la India, se describe perfectamente un gran continente dividido en dos, con forma de arco, por debajo del "mar de leche".



Se trata del continente americano, dividido en dos por el istmo de Panamá y situado bajo los hielos blancos del Ártico, que era el “mar de leche”.



En un antiquísimo libro del Tibet se describe un mapa, en el que quedan situadas con precisión Jerusalén, Babilonia, el mar Caspio, y otros lugares. Herodoto, ya en el siglo V antes de Cristo, escribió que Aristágoras de Mileto poseía una tablilla, en la que estaban grabados los mares y las tierras. En la Universidad de Yale se guarda un mapa, fechado en el año 1440, que demuestra sin lugar a duda alguna que los vikingos llegaron a Groenlandia y a Canadá, siglos antes de que lo hiciera Cristóbal Colón.



También se conoce el hecho de que ya en el siglo XIII, el sabio Nasireddin Tusi, gran estudioso de la astronomía y cartógrafo, entre otros saberes, describió bastante acertadamente las costas de América del Sur, doscientos cincuenta años antes de que "oficialmente" fueran descubiertas.



Admitamos la posibilidad de que quizá, hace 10.000 o más años existió una civilización, o varias, con grandes conocimientos técnicos, de las que solamente han llegado hasta nosotros leves rumores y algún que otro hallazgo insólito.



En los primeros años del siglo XVIII se encontraron, entre otros valiosos documentos históricos, en el palacio Topkapi de Estambul, unos extraños mapas distorsionados, pero que citaban y a veces describían lugares concretos. Entonces no pudieron ser bien interpretados, quedando como una reliquia del pasado, sin otro valor que el de ser una antigüedad. En los documentos figuraba que aquellos mapas habían pertenecido a Piri Reis, un navegante turco del siglo XVI.



De la colección se conserva casi su totalidad en su país de origen, menos dos mapas que pueden estudiarse en la Biblioteca Nacional de Berlín, y en los que aparecen la cuenca del Mediterráneo y el mar Muerto. El mismo Piri Reis anotó en los márgenes que para la confección de sus cartas de navegación, que es lo que son los mapas, había utilizado una compilación de ellos que ya existía con anterioridad y que se conocía con el nombre de Bahriye, que significa colección.



El Bahriye estaba compuesto por 210 mapas parciales, con el título genérico del Libro de los Mares. Los mapas encontrados en el palacio Topkapi de Estambul llevan como fechas los años 1513 y 1528. El primero de ellos, el del año 1513, comprende Bretaña, España, África occidental, Atlántico, parte del norte de América, Suramérica y la costa Antártica, hasta una zona por debajo de África.



El fechado en el año 1528 abarca Groenlandia, Labrador, Terranova, parte de Canadá y la costa oriental de Norteamérica, hasta Florida. Ambos mapas estaban confeccionados en cuero de gacela y median 85 por 60 cm.. Piri Reis había añadido a su afirmación de haber utilizado el Bahriye que preparó sus mapas utilizando también 20 viejos planos y 8 mapamundis, confeccionados en la época de Alejandro, y que en ellos aparecía la totalidad del mundo habitado. Unos mapas, fechados en el siglo XVI, y que nos trasladan de golpe a muchos siglos atrás.



Esto nos hace pensar que en los tiempos de Alejandro Magno, en el siglo IV antes de Cristo, eran conocidos los mares y los continentes que aparecerían después en el Behriye y en los propios mapas de Reis.



La conclusión razonada de la totalidad de sus estudios, para los que se han servido de todos los medios de la técnica actual, es que los mapas de Piri Reis han sido trazados basándose en fotografías aéreas, tomadas a una extraordinaria altura, y desde una especie de satélite, imposible de imaginárselos en los primeros años del siglo XX.



Las distorsiones que aparecen en los planos, lo son sólo en una interpretación lineal sobre una superficie plana, pero ajustando los mapas al globo terrestre, desaparecen las incorrecciones y todo, mares, tierras, islas, queda en su lugar. Como si el mapamundi hubiera sido realizado en nuestros días, basándose en una sola fotografía a gran altura.



En el siglo XVI, y mucho menos antes, no existía la aerofotografía. Los descubrimientos realizados por Colón, Vespucio y Magallanes hasta el año 1513, fecha del mapa en que figura el continente americano, fueron sólo parciales, y podrían haber reflejado exclusivamente algunos puntos dispersos de la costa. En los mapas de Reis está inscrita la totalidad de la costa y los deltas de los grandes ríos, en los que tampoco entraron los descubridores. Cortés llegó a la costa de Méjico en 1520 y Pizarro al Perú en 1531, después de la fecha que ostentan los mapas.



Según las anotaciones que hay en los mapas, supuestamente de puño y letra del mismo Reis, obtuvo los mapas en el año 1507, tras una refriega frente a los costas de Valencia, en la que capturó siete buques españoles. Uno de los marineros apresado llevaba en su poder los mapas que había utilizado Colón y de los que se sirvió para sus viajes y descubrimientos. El marinero afirmó haber acompañado al Almirante Colón en tres de sus cuatro viajes y que los mapas eran de la época de Alejandro Magno. Estos mapas serían sumados a las otras colecciones cuando el sultán Selim I encargó a Piri Reis la confección del mapamundi.



El profesor Sarton, de Harvard, realizó un estudio de las escalas y extrajo las siguientes conclusiones: las distancias entre los diferentes puntos eran exactas, tomando como baremo la medida griega: el estadio.



La escala utilizada por Piri Reis fue derivada de la medición de la circunferencia de la Tierra, que llevó a cabo Eratóstenes, entre los siglos III y II a.C., y que fue calculada precisamente en estadios. Un estadio equivalía a 559 pies, lo que son unos 186 metros.



Tanto Reís como Eratóstenes sobrestimaron el perímetro del globo en un 4,5 %. Restando esa diferencia a las escalas de los mapas de Reis, la exactitud con la realidad es asombrosa. Basándose en esto, Hapgood ha llegado a afirmar que los mapas de Reis son incluso anteriores a Eratóstenes, esto es, anteriores al siglo III antes de Cristo. Posiblemente de la época de Alejandro Magno.



¿Si fueron confeccionados en la época de Alejandro Magno, hay que entender que los griegos habían explorado ya los lugares geográficos que aparecen reflejados en ellos?



Hay un detalle extraordinario como que la Antártida no esté cubierta con hielos, que se ajuste tanto a su contorno y relieve reales, reflejando las altitudes y otros accidentes, lo s cuales se han descubierto recientemente. Esto nos lleva a pensar que los mapas debieron ser confeccionados en una época remotísima, antes de la última glaciación, hace muchos miles de años. Recordemos que la Antártida fue descubierta en el siglo XIX.



Pero el detalle más sorprendente es que se puede ver con toda claridad y precisión que, entre América del Sur y África hay una isla, de gran tamaño, denominada Antilia, donde hoy no hay nada más que agua. ¿Se trata del mítico continente Atlántida?



En el mapa Zeno, fechado en el año 1380, se puede observar como Groenlandia está dibujada sin la capa de hielo que la cubre, surcada por ríos y motejada de montañas, accidentes geográficos que fueron localizados en el año 1947, mediante los sondeos que llevó a cabo una expedición francesa al polo Norte, capitaneada por Paúl - Emile Víctor. Las montañas y los ríos, y el contorno, están sumergidos bajo una espesísima capa de hielos milenarios y no son visibles, sólo detectables por sondeos. ¿Cómo pudo ser trazado el mapa?



En el mapa de Caneiro, del siglo XV, queda descrita la costa oriental de África, que es el trozo que falta a los del pirata Reis. ¿Ambos cartógrafos se inspiraron en una misma fuente anterior?



En el mapa de Yehudi Ibn Ben Zara, en el año 1487, también está trazada Groenlandia sin hielos y todas sus islas, así como Suecia según debió ser, en opinión de los geógrafos, hace 8.000 ó 10.000 años. Un aspecto muy inquietante del trabajo de Ben Zara es el mayor tamaño de todas las islas del Mediterráneo, circunstancia que nos induce a pensar que el nivel de las aguas de ese mar ha ascendido considerablemente.



En un mapa del año 1508, firmado por Andreu Benincasa, puede observarse perfectamente toda la costa norte de Europa. En otro, de Jorge Reinel, del año 1510, se describen el océano Índico y parte de Australia. En el Oronteus Finaeus, del año 1531, quedan trazados todos los ríos y montañas de la Antártida, lo cual hace pensar en que se trata de una copia realizada sobre mapas originales exactos. Hadji Ahmed, en el año 1559, nos legó los planos cartográficos de América entera, con dos siglos de anticipación a la posibilidad de ellos. En el mapa de Ahmed aparece el estrecho de Bering cerrado, como lo estuvo en épocas muy remotas.



Todos estos mapas nos indican que la Tierra era conocida, geográficamente, hace cientos y seguramente miles de años, con mayor exactitud de lo que lo es hoy. Este hecho es producto de unos conocimientos y de una tecnología que han desaparecido. Pensemos que hubo una civilización, o varias, hace milenios, no sabemos cuántos, que llegó en su ciencia y en su técnica tal vez más lejos de lo que esta Humanidad ha alcanzado hasta ahora. Los mapas serían sólo un sencillo recuerdo de otros hombres sabios que, no se sabe por qué, desaparecieron por completo.


los mapas de piri reis 

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